¿Cuál es tu propósito?

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DOMINGOS - 9:00 AM ESCUELA BIBLICA | 10:30 AM SERVICIO Y CULTO DE ADORACION A DIOS.

by: Hno. Luis E. Orengo Román, ThM, D.D.

07/28/2026

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Muchos creen que el ser cristiano es servir al Señor solamente para “ir al cielo”

o “vivir eternamente en su presencia”. Si, la Biblia está llena de promesas para

los que creen, pero estas ideas y frases motivadoras en sí mismas nublan el

conocimiento del propósito de Dios para el converso y su Iglesia.


Cuando Cristo preguntó a sus discípulos quién decían que era Él (Mat. 16:15-

16), la respuesta de Pedro, “Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”, presenta

tres puntos importantes en la revelación divina: 1. El Padre ha revelado a su Hijo

a los hombres, 2. Él instituye su Iglesia sobre la confesión de Pedro, sobre la

deidad de Cristo, 3. Él le certifica a su Iglesia que las puertas del infierno nunca

podrán prevalecer. El mundo espiritual lo reconoce (Mar 5:7), ahora el hombre

en el mundo material debe reconocerlo.


Las declaraciones del Señor establecen el propósito de la Iglesia: ser las

manos y los pies de Cristo, ser su cuerpo, hasta su retorno (1 Cor 12:12, 27,

Rom 12:4-5, Efe 1:22-23, 5:29-30, Col 1:18). Así, la Iglesia representa a Jesús,

el Hijo de Dios y cada cristiano como su embajador (1Cor 5:20), quienes unidos

mostrarán el amor y la misericordia del Padre a un mundo agobiado, cansado y

falto de esperanza.


Si llegar al cielo es la motivación, se está faltando al llamado. Somos salvos

por gracia, pero también hemos sido llamados para cumplir su propósito. El

camino será difícil, en muchas ocasiones ingrato y siempre peligroso, pero Jesús

lo advirtió para que en Él tengamos paz y confianza (Juan 14:27, 16:33). Él nos

llama sal y luz (Mat. 5:13-14). Sal para dar sabor a las vidas insípidas y les

ayudemos a sanar sus heridas. Luz para brindar seguridad en la obscuridad de

la noche de modo que la humanidad pueda llegar al puerto seguro que es Cristo,

el Hijo del Dios viviente.

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Muchos creen que el ser cristiano es servir al Señor solamente para “ir al cielo”

o “vivir eternamente en su presencia”. Si, la Biblia está llena de promesas para

los que creen, pero estas ideas y frases motivadoras en sí mismas nublan el

conocimiento del propósito de Dios para el converso y su Iglesia.


Cuando Cristo preguntó a sus discípulos quién decían que era Él (Mat. 16:15-

16), la respuesta de Pedro, “Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”, presenta

tres puntos importantes en la revelación divina: 1. El Padre ha revelado a su Hijo

a los hombres, 2. Él instituye su Iglesia sobre la confesión de Pedro, sobre la

deidad de Cristo, 3. Él le certifica a su Iglesia que las puertas del infierno nunca

podrán prevalecer. El mundo espiritual lo reconoce (Mar 5:7), ahora el hombre

en el mundo material debe reconocerlo.


Las declaraciones del Señor establecen el propósito de la Iglesia: ser las

manos y los pies de Cristo, ser su cuerpo, hasta su retorno (1 Cor 12:12, 27,

Rom 12:4-5, Efe 1:22-23, 5:29-30, Col 1:18). Así, la Iglesia representa a Jesús,

el Hijo de Dios y cada cristiano como su embajador (1Cor 5:20), quienes unidos

mostrarán el amor y la misericordia del Padre a un mundo agobiado, cansado y

falto de esperanza.


Si llegar al cielo es la motivación, se está faltando al llamado. Somos salvos

por gracia, pero también hemos sido llamados para cumplir su propósito. El

camino será difícil, en muchas ocasiones ingrato y siempre peligroso, pero Jesús

lo advirtió para que en Él tengamos paz y confianza (Juan 14:27, 16:33). Él nos

llama sal y luz (Mat. 5:13-14). Sal para dar sabor a las vidas insípidas y les

ayudemos a sanar sus heridas. Luz para brindar seguridad en la obscuridad de

la noche de modo que la humanidad pueda llegar al puerto seguro que es Cristo,

el Hijo del Dios viviente.

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